BITÁCORA EXPEDICIÓN ANTÁRTICA HOMEWARD BOUND 2018· DÍA 5

19 de Febrero de 2018

Estrecho de Drake

 

¡Buenos días, zarigüeyas! El desayuno estará listo en cinco minutos. Desde el puente la voz de Greg resuena en nuestros camarotes y nos devuelve a la vida abordo.

-Esto se mueve. Esto se mueve fuerte. Agarrada a la barandilla de la cama intento decidir cual será mi próximo e intrépido movimiento. No sé si han sido las pastillas de la doctora, o el tran-tran con el que se mece el Ushuaia, pero he dormido casi doce horas del tirón y no me siento la cara. Voy a esperar un poco a ver si  me espabilo. Es inútil, me envalentono y bajo, sorteando con bastante poca gracia las paredes bailongas que se empeñan en chocarse contra mí. Desayuno con Alice. Casi no hablamos. No pasa nada nos estamos acostumbrando al barco y son las 8 de la mañana. Ya habrá tiempo. Obediente que soy, sigo las instrucciones de la doctora y me tomo la segunda pastilla. Subo a mi camarote, me tumbo en la cama y cuando me quiero dar cuenta es la hora de comer.

-Qué día gastado a lo tonto, voy a ducharme por lo menos.

Uy qué gesta esa de ducharse en un mar bravío. Me meto en la ducha y tengo la certeza de que mi psicomotricidad me ha abandonado. Mientras el mar me vapulea desisto en intentar no mojarme el pelo. Tras varios golpes contra las paredes y un conato de reventarme contra el suelo, desarrollo una táctica tan infalible como artesanal: Espalda y culo apretadicos en la esquina, piernas en ángulo de 45º haciendo tope contra el borde de la ducha y la pared. Las manos quedan libres, pero no conviene precipitarse a la hora de enjabonarse. Hay que esperar a que el barco esté subiendo la ola para echarse el jabón y dejar que este haga efecto cuando baja. He quedado limpísima, no me vuelvo a duchar hasta que no salgamos de mar abierto.

Pasé el resto de la tarde escribiendo mi diario con las chicas. Uxua presumía de diario minimalista, mientras Alex y yo nos empeñábamos por suplir nuestras distraídas habilidades plásticas con entusiasmo. Mientras tanto Alicia y Adriana combinaban con gracia, colores y  risa.

 

 

 

 

 

 

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